miércoles, 20 de noviembre de 2013

como ser mejores personas


como ser mejor personas


1. Superarse continuamente

Reconocer nuestros fallos, limitaciones y defectos para superarnos como personas y estar siempre dispuestos a mejorar, debe ser la tónica general en nuestros días. Para ello, hemos de tener presente que la superación continua es difícil y laboriosa, y que supone una lucha constante.

Normalmente, hacer lo que está bien o lo que nos corresponde hacer en cada momento es difícil, porque se aleja de lo cómodo y supone un esfuerzo superior a la mediocridad o a la apetencia del momento.

Debemos luchar por ser personas con un carácter recio y una personalidad firme, que vencen cuantos obstáculos se interpongan en sus vidas para lograr superarse. Intentar ser cada día una persona más íntegra y perfecta en todas las facetas de la vida.

Pero, por encima de todo, la búsqueda de esta perfección humana debe conducirnos a mejorar como personas en nuestro aspecto más humano, siendo solidarios con los demás y buscando la forma de mejorar aspectos tan importantes como las relaciones con todos los que nos rodean, teniendo un trato amable y cordial con ellos y respetándolos en todo momento. 




Debemos procurar hacer siempre el bien. No consiste en hacer cosas extraordinarias como ayudar en una catástrofe o erradicar la pobreza. Probablemente no tengamos nunca la oportunidad de hacerlo, sin embargo, continuamente se nos presenta ocasiones o circunstancias de hacer el bien en pequeñas cosas que no llaman la atención y nadie ve, pero no por ello son poco importantes.

Superarnos y ser mejores en cada momento, en las pequeñas cosas de cada día contribuye a lograr un mundo mejor y a sentirnos mejor con nosotros mismos.

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  2. Vivir en valores

Los valores enriquecen a la persona y contribuyen a su perfeccionamiento. Sirven como referencia en la vida de cada uno y nos ayudan a ser mejores personas, porque tenemos un referente basado en modelos de conducta que influye positivamente en nosotros.

La forma de actuar de cada persona está basada en los valores que cada uno tiene. Para alcanzarlos se requiere empeño y esfuerzo, no basta con querer ser generoso, amable o laborioso; es necesario esfuerzo constante.

La tolerancia es uno de los valores fundamentales para la convivencia y el trato con otras personas, porque a través de ella aceptamos otras realidades diferentes a la nuestra. Desde la tolerancia, eliminamos estereotipos asociados a personas por tener una religión, nacionalidad, color de piel o cultura diferente a la nuestra, o sencillamente un estilo de vida o modo de actuar que no concuerda con el nuestro. Ser tolerantes facilita las relaciones y la coexistencia con otras personas.

La prudencia es actuar con moderación, cautela y precaución. Las personas prudentes reflexionan y consideran los efectos que los actos y las palabras pueden causar en los demás. Suelen ser personas muy comprensivas, no hacen preguntas impertinentes y no tratan de curiosear en la vida de los otros. Transmiten confianza y seguridad, y suelen ser el apoyo de quienes les rodea.

La justicia es dar a cada uno lo que le corresponde, aunque no saque nada positivo de ello y sea la única persona que lo haga. La virtud de la justicia nos ayuda a ser responsables de nuestros actos y a guiarnos por nuestra conducta, en el sentido de que si observamos que se realizan comúnmente conductas reprobables e injustas, nosotros no nos guiaremos por ellas sino que en todo momento buscaremos la conducta más justa que podamos realizar.

La fortaleza es la gran virtud, la virtud de los convencidos, la que nos lleva a lograr nuestro ideal superando cuantos obstáculos sean necesarios. Es la virtud de las pequeñas cosas de cada día, del esfuerzo continuo que nos ayuda a superarnos como personas y a mejorar cada día.

Hay otros valores como la lealtad, la amabilidad, el respeto, la generosidad, etc., que también son muy importantes en el trato con los demás, debemos transmitirlos y crecer en ellos. Todos los valores son realmente importantes porque todos facilitan la convivencia y el trato con los demás y nos ayudan a superarnos y crecer como personas.

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  3. Sensibilidad hacia los demás


La empatía es saber ponernos en el lugar del otro para saber lo que le sucede, preocupa o siente. Es tener la sensibilidad suficiente para saber que nuestro compañero de trabajo, nuestro amigo o cualquier persona está pasando por una situación difícil y que nosotros podemos serle de gran ayuda.

Debemos procurar desarrollar esta habilidad para conocer mejor a las personas que nos rodean, saber cuáles son sus preocupaciones, entenderlos y ayudarlos en la medida de nuestras posibilidades. Para ello, tenemos que conseguir dedicarles tiempo, escucharles y observarlos y así aprenderemos mucho de ellos y de sus necesidades.

Para todos los ámbitos de nuestra vida es conveniente saber cómo son las personas que nos rodean, su forma de actuar ante diferentes situaciones y cuáles son sus intereses hacia nosotros. Esto nos facilitará el trato con ellos y evitará malos entendidos.

Debemos apoyar a quienes veamos apenados, animar a quienes se sienten desanimados y buscar las palabras idóneas que les animen a superar malos momentos. Procuremos transmitir nuestro afecto y confianza a quienes lo necesiten.

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  4. Saber perdonar

Para mejorar como persona es fundamental saber perdonar y hacerlo con prontitud. No podemos estar recordando continuamente las rencillas o problemas que tenemos o hemos tenido con otros. Debemos procurar olvidar y alejar de nosotros el odio y el resentimiento.

La falta de perdón suele ser consecuencia del orgullo y la soberbia de las personas. Tenemos que luchar contra esto y saber perdonar con prontitud, de lo contrario sólo lograríamos sufrir aún más por el daño o la ofensa que nos han causado y nos convertiríamos en personas rencorosas que no tienen la capacidad de saber perdonar.



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